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TerrorMolins 2023. Acepté el reto y asistí a la gran maratón de terror con su espectacular aquelarre

Echando la vista atrás a los misteriosos días de otoño, me encuentro desenterrando en la penumbra de mis recuerdos una noche tan extraña como perturbadora. Como ya os susurré hace algún tiempo, en la estación de hojas caídas y sombras alargadas, acepté el desafío de sumergirme en la mítica maratón de cine de terror de Terrormolins, que invocó sus raíces más arcanas para conmemorar su medio siglo de existencia.

El festival cerró sus puertas tras un aquelarre particular, venerando lo que es considerada la maratón de cine de terror más antigua de Europa y que constituye el germen de lo que hoy conocemos como TerrorMolins. De un modo excepcional y por un guiño del destino, retomó su formato original: una maratón de 16 horas que nos mantuvo en vilo hasta más allá del amanecer.

No pude resistirme a semejante provocación y ahora os brindo un breve repaso de lo que aconteció en aquella siniestra velada, bajo el poder ancestral de las brujas. Este año, los misterios de la brujería tejieron el hilo conductor de la maratón y, entre proyecciones y performances inquietantes, nos transportaron a tiempos de aquelarres y rituales paganos, logrando que incluso el más escéptico sintiera el escalofrío de lo desconocido en una celebración plagada de sorpresas.

 

 

RAGING GRACE de Paris Zarcilla

La primera película que pudimos ver fue «Raging Grace», la ópera prima del cineasta londinense Paris Zarcilla, que nos sumerge en la cruda realidad de una inmigrante filipina indocumentada. Buscando ofrecer un futuro mejor a su hija, acepta el trabajo de cuidadora de un anciano con una enfermedad terminal. Sin embargo, un oscuro descubrimiento amenazará con destruir todo por lo que ha luchado. La influencia de «Déjame salir» de Jordan Peele es palpable en la forma ácida con la que aborda el racismo.

 

 

IT LIVES INSIDE de Bishal Dutta

«It lives inside» es una película de terror adolescente que mezcla modernidad con el peso de la tradición, presentándonos a un ser mitológico de la cultura india. En el centro de esta historia se encuentra Sam, una adolescente estadounidense de ascendencia hindú que rechaza su cultura para ser como el resto de sus compañeros y encajar en la escuela. Mientras tanto, su antigua mejor amiga se comporta de un modo extraño, custodiando un frasco de vidrio que encierra un secreto inquietante. Al romperse ese recipiente, un espíritu demoníaco escapa de su confinamiento y comienza a causar estragos. Sam se verá forzada a aceptar su herencia cultural para combatir la maldición, con todas las implicaciones que ello conlleva.

 

 

VERMIN: LA PLAGA de Sébastien Vanicek

La tercera película que disfrutamos fue «Vermin: La plaga», sin duda la más impactante de la maratón, reafirmando la impresión que me causó en el Festival de Sitges. Confirmo que no pierde nada en un segundo visionado. El debut de Sébastien Vanicek es una actualización de «Aracnofobia» (1990), con un toque de denuncia social, en la que un grupo de vecinos debe enfrentarse a una plaga de arañas muy peligrosas en su edificio. El pánico se desata cuando una pequeña araña se escapa en el apartamento de un joven apasionado por los animales exóticos, lo que lleva a él y a sus vecinos a una batalla por la supervivencia en un edificio infestado de arañas. Todo un acierto que supera todas las expectativas gracias a un ritmo frenético que te mantiene en constante tensión sin dar oportunidad a un respiro. Esta película no es apta para aquellos que teman a las arañas y a sus telarañas.

 

 

THE LORDS OF SALEM de Rob Zombie

La noche avanzó con la sesión retrospectiva presentando «The Lords of Salem» (2012) de Rob Zombie, un inquietante viaje a Salem, célebre por sus históricos y legendarios aquelarres de brujas. En la actualidad, una locutora de un programa de radio musical recibe un misterioso vinilo promocional de un grupo llamado The Lords. La música, enigmática y siniestra, provoca en ella pesadillas y alucinaciones que la afectan profundamente. A pesar de ser una obra que he revisado en varias ocasiones y que conceptualmente me resulta muy atractiva, no puedo ocultar que me resulta algo agotadora. Así que aproveché para descansar y conversar con los organizadores del festival. Si bien la película tiene un comienzo original, a medio camino entre un creepypasta y «La semilla del diablo» (1968), su guion tiende a ser confuso y la trama se vuelve tediosa por momentos, arrastrada por un ritmo bastante irregular. Personalmente, me inclino por películas anteriores de Rob Zombie, como «La casa de los 1000 cadáveres» (2002) y «Los renegados del diablo» (2005).

 

 

WE ARE ZOMBIES de RKSS 

La sesión sorpresa resultó ser «We are zombies» de los canadienses RKSS (François Simard, Anouk Whissell y Yoann-Karl Whissell), conocidos por ser los autores de «Turbo Kid» (2015) y «Verano del 84» (2018). En esta ocasión me sentí un tanto decepcionado, ya que «We are zombies» no logró cautivarme por completo. Esta peculiar sátira nos presenta una sociedad en la que los muertos vivientes no representan una gran amenaza, sino que son oprimidos y utilizados prácticamente como esclavos. Comparada con otras películas de estos cineastas, me ha parecido poco inspirada. En resumidas cuentas, es simpática y poco más. De hecho, este mismo año disfruté como un crío en el Festival de Sitges con la proyección de «Wake up» (2022), un survival ultraviolento que nos muestra a un grupo de activistas medioambientales que comete el error de asaltar un centro comercial durante la noche como forma de protesta, sin sospechar que dentro se encuentra un sanguinario guarda de seguridad decidido a cazarlos antes de que amanezca.

 

WE ARE ZOMBIES de RKSS

HOLY SHIT! de Lukas Rinker

Después llegó el turno de «Holy Shit!», una pequeña película alemana que no teme adentrarse en el terreno de lo grotesco y lo transgresor. Toda la acción sucede en un espacio muy reducido, lo cual no es necesariamente un factor negativo. Nuestro protagonista despierta confundido y aturdido. Pronto se da cuenta de que se encuentra atrapado en un lavabo portátil donde apenas puede moverse, pues una gran barra de acero le ha atravesado el brazo y tiene que encontrar pronto una salida si quiere sobrevivir. «Holy Shit!» es una locura muy divertida, con un sentido del humor escatológico y un nivel de gore bastante elevado. Su director, el debutante Lukas Rinker, utiliza el humor negro y situaciones extremas para crear un ambiente claustrofóbico de lo más desconcertante y perturbador.

 

 

THE SACRIFICE GAME de Jenn Wexler

Jenn Wexler es la directora y coguionista de «The Sacrifice Game», una curiosa película navideña que combina elementos de slasher, home invasion, terror sobrenatural, sectas y satanismo. Ya tuve la oportunidad de disfrutarla en el Festival de Sitges y sinceramente, creo que no se merece todas las críticas negativas que ha recibido, ya que logra entretener, lo cual no es poco. Ambientada a principios de los años setenta, en vísperas de Navidad, nos muestra una serie de asesinatos cometidos por una secta que recuerda a Charles Manson y su «Familia». La trama se intensifica cuando esta secta irrumpe en un internado femenino aislado en el bosque, donde solo quedan dos alumnas y sus cuidadores, que se preparan para la cena navideña y que, inevitablemente, tendrán que enfrentarse a estos intrusos decididos a culminar un oscuro ritual. La película tiene claras influencias de «Black Christmas» (1974) y «Suspiria» (1977).

 

 

THE LAST VIDEO STORE de Cody Kennedy y Tim Rutherford

Y al final, como despedida de esta intensa maratón, vimos «The last video store», una frikada de los canadienses Cody Kennedy y Tim Rutherford. Esta entrañable comedia de terror es un homenaje a la era de los videoclubs y al formato VHS. La acción tiene lugar en un videoclub que recibe la visita de una chica que quiere devolver unas cintas de video que tenía su difunto padre en casa. Sin saberlo, está en posesión de «Videonomicon», que es esencialmente el Necronomicon en formato VHS. Esta cinta maldita hace que los personajes de esas películas cobren vida, parodiando todos los tópicos de las películas de serie B de los años 80 y 90 lanzadas directamente a video, con evidentes referencias que no hace falta ni mencionar. Es una película muy previsible, pero tiene su encanto.

 

THE LAST VIDEO STORE de Cody Kennedy y Tim Rutherford

Asistir a esta genuina maratón es una experiencia fascinante para quienes somos amantes del terror y buscamos algo distinto. No se limitó a la proyección de películas, también incluyó un concierto y una performance visceral que relataba la historia de una bruja quemada por la Inquisición y su regreso para vengarse. Cuando abandonamos la sala tras esta sobredosis de 16 horas de terror, los brillantes rayos del sol directos a nuestros ojos casi nos dejan ciegos. Me uní a algunos de los supervivientes para desayunar y compartir anécdotas de la noche. Aún no estoy seguro de si repetiré esta hazaña, pero una cosa es cierta, aguantar una maratón así es una de esas experiencias que nunca se olvidan. ¡Larga vida a Terrormolins!

 

 

Y un consejo, si me lo permitís: ¡No os fiéis ni de vuestra sombra! A veces, la realidad supera la ficción. En un momento de ensoñación, mientras regresaba en tren a casa, experimenté más miedo del que podáis imaginar. Un enigmático individuo emergió entre las sombras y me siguió hasta mi hogar. ¿Un psicópata o quizás un nigromante? Quién sabe, pero esa ya es otra historia.

 

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