Menudo calor sofocante. De ese que se te pega a la piel y te hace sentir como si estuvieras atrapado dentro de un secador gigante. Abrir la nevera se ha convertido en un acto casi religioso. El suelo arde, el calor se cuela por las persianas cerradas que no bastan para frenar el infierno de fuera, y el ventilador, que lleva horas rugiendo, solo consigue mover aire caliente de un lado a otro mientras el salón ya es oficialmente un microclima. Y tú te preguntas entre sudores si algún día volverás a dormir sin escuchar el aire acondicionado de los vecinos que suena como un reactor nuclear al lado de tu cama.
Salir a la calle… bueno, eso es otra historia. Una pequeña tortura. La luz del sol rebota en el asfalto como si fuera un espejo y todo parece sudar, incluso los hombrecitos de los semáforos. Hace tanto calor que ni los lagartos salen de debajo de las piedras. Llevo tres días viviendo entre el aire acondicionado y la nevera y ya estoy considerando mudarme directamente al congelador.
Y justo en medio de esta insufrible ola de calor, cuando lo único que apetece es no moverse del sofá, me acuerdo de que poco antes de empezar el verano Divisa Home Video decidió relanzar en Blu-ray y 4K «Avatar» (2009) y «Avatar: El sentido del agua» (2022). Y mira, más allá de debates cinéfilos, como plan de verano no tienen rival. No solo porque son larguísimas y te llenan media tarde, sino porque son visualmente tan refrescantes que casi notas cómo baja la temperatura solo con mirar la pantalla.

Pero es más que eso. Pandora tiene algo especial. Algo que, en días como este, se siente como un respiro. Todo lo que ves invita a olvidarte de este calor pegajoso, de los ventiladores, de los sofás pegados a la piel.
La primera ya era un espectáculo visual, con su bosque luminoso, vuelos en dragón y esos azules que gritan puro frescor. Pero «Avatar: El sentido del agua» va un paso más allá. Es una inmersión literal. Un viaje a un nuevo rincón de Pandora, donde el océano es el protagonista y todo se mueve con un ritmo más acuático, más contemplativo. Es ideal para verlo tumbado con una botella helada al lado y el ventilador o el aire acondicionado apuntando al alma.

No tenía previsto escribir nada sobre ellas porque mi compañero Xavier Sastre ya hizo en su día unas fichas completísimas de ambas películas. Pero con este calor me parecía casi un deber moral aprovechar la ocasión para recomendaros algo que, al menos visualmente, funciona como un auténtico chapuzón narrativo.
Os dejo enlazadas sus fichas para que podáis leerlas con calma. Yo me vuelvo a Pandora. Porque aquí no hay ni sombra.






