A lo largo de estos diez años en el B-Retina se han proyectado muchas películas bizarras dignas de mención, pero en esta ocasión me apetece destacar un documental que me ha resultado de lo más interesante.
Hay nombres que nos pillan muy lejos, como es el caso de Suzzanna, reina absoluta del terror en Indonesia pero prácticamente desconocida para nosotros. Aquí apenas circula esa imagen al estilo Medusa de «The Hungry Snake Woman» con la cabeza cubierta de serpientes. El documental revela que en aquel rodaje no eran de látex ni de goma, eran serpientes vivas sujetas con alambres para que se retorcieran sobre su cabeza. Una decisión tan inquietante como literal que resume el tipo de cine que la convirtió en mito.

Su sola presencia bastaba para llenar los cines. El terror que la rodeaba combinaba tradición, superstición y sensualidad en una mezcla tan imposible como magnética. Su carrera estuvo llena de apariciones espectrales, vampiras seductoras y brujas vengativas, y con eso levantó una leyenda que sigue viva hoy.
El documental intenta ordenar su vida en tres bloques. Primero repasa sus inicios, luego se sumerge en el cine extraño y de terror que es lo que nos interesa y finalmente se pierde en un epílogo alargado con polémicas y desgracias personales que ni a su médium le habrían importado.
La parte central es un festín de rarezas. Aparecen fragmentos de películas de explotación indonesias imposibles de olvidar. Un hombre decapitado que recoge su cabeza y se la encaja para seguir luchando, explosiones corporales que dejan a «Scanners» como un juego de niños, un gato negro que sale del interior de una persona y hasta una copia bastarda de «Holocausto Caníbal» que huele a maravilla trash. Entre esas joyas asoman títulos como «Ratu Ilmu Hitam», «Sundel Bolong» o «Nyi Blorong», nombres que suenan a conjuros pero que esconden un universo de fantasmas vengativos, brujería tropical y escenas delirantes que merecen ser rescatadas.

Suzzanna murió en 2008 pero su mito sigue creciendo. Entre rumores de rituales místicos y anécdotas como que comía flores de jazmín para mantener la belleza, su figura se mueve siempre entre lo seductor y lo aterrador. Si Vincent Price fue el maestro del terror elegante ella fue la emperatriz del kitsch sobrenatural con aroma a incienso barato.

«Suzzanna The Queen of Black Magic» dura poco más de noventa minutos y recoge entrevistas con familiares, compañeros de industria y material de archivo con declaraciones de la propia actriz. Puede que sea un documental algo irregular al que le falta ritmo y a veces se alarga más de la cuenta, pero tiene un valor enorme por lo que muestra. Abre una ventana a un cine oculto y fascinante, que deja claro que el terror más extraño y seductor no siempre viene de Hollywood. A veces llega desde Indonesia envuelto en humo de incienso y con una sonrisa que hiela la sangre. Os recomiendo echarle un vistazo si algún día os topáis con él.







