Estamos en plena ola de calor. El asfalto arde, el aire pesa y cualquier excusa es buena para refugiarse en la oscuridad de una sala de cine. Como cada julio, els Lluïsos d’Horta vuelven a convertirse en el Hotel Overlook, ese lugar donde siempre hay una puerta que no conviene abrir… y una película esperando en la penumbra.
Este año el programa mira al mar, pero desde su lado menos amable. Las vacaciones se descomponen en «Zombie Holocaust» (1980) y «Gomia: Terror en el mar Egeo» (1980), la obsesión arrastra a «Moby Dick» (1967), la realidad golpea con el documental «Blackfish» (2013) y la bruma lo cubre todo en «La niebla» (1980) de Carpenter. Habrá arena traicionera en «Playa sangrienta» (1981). En «Tiburón 3» (1981) y «Deep Blue Sea» (1999) los escualos harán lo que mejor saben hacer. Y la furia vengativa de «Orca» (1977) recordará que el mar también se venga.
En la desvergonzada «Humanoides del abismo» (1980), unos monstruos marinos mitad hombre mitad pez emergerán del agua para matar y violar.
Habrá una sesión especialmente intensa en la que se proyectará «Aftermath» (1994) de Nacho Cerdà, un cortometraje extremo y perturbador ambientado en una morgue que sigue incomodando décadas después.
Y a continuación tendré el placer de presentar «¿Quién puede matar a un niño?» (1976), la obra maestra de Chicho Ibáñez Serrador. Una pareja de turistas llega a una isla aparentemente tranquila bajo un sol implacable, donde curiosamente no hay adultos, solo niños. Niños que juegan y sonríen demasiado.
Además, el festival entregará su premio honorífico Aleta de Tauro a Jaume Balagueró, que encaja bastante bien en este hotel, pues de pasillos inquietantes sabe un rato.
Con este calor, el mejor refugio no está en la playa, sino en los pasillos del Overlook.
Nos vemos allí.







