Eventos y ruedas de prensaAnálisisCine VídeoCine y Video ClásicoNoticias

Entrevista a Caroline Munro. De la Hammer a Ray Harryhausen

Jordi Izquierdo Olivé con Caroline MunroJordi Izquierdo Olivé con Caroline Munro

Hay entrevistas que uno guarda con la idea de publicarlas enseguida… y sin saber muy bien por qué, acaban olvidadas en un cajón. El otro día volví a leer esta conversación con Caroline Munro y tuve claro que ya era hora de compartirla.

Uno de los mejores recuerdos de la última edición de B-Retina fue poder sentarme a charlar un buen rato con ella, que además recibió el premio Golden Ticket en reconocimiento a toda su trayectoria.

Durante la conversación hablamos de sus años en la Hammer junto a Christopher Lee y Peter Cushing, de «Starcrash» (1978), de su paso por la saga Bond y, por supuesto, de cómo fue compartir pantalla con las inolvidables criaturas creadas por Ray Harryhausen en «El viaje fantástico de Simbad» (1973).

Pero, ante todo, lo mejor fue descubrir a una actriz cercana, cariñosa y con una memoria increíble, capaz de recordar anécdotas y pequeños detalles de unos rodajes que siguen formando parte de la historia del cine fantástico.

Espero que disfrutéis de la entrevista tanto como yo disfruté haciéndola.

 

Jordi Izquierdo Olivé con Caroline Munro
Jordi Izquierdo Olivé con Caroline Munro

 

Mucha gente aprecia tu carrera y tus películas. Cuando te reconocen por la calle o en un evento como este y se acercan a saludarte, ¿qué es lo que más te gusta de esos encuentros con los aficionados?

Es algo curioso, porque me hace sentir muy humilde. Cuando la gente ha visto mi trabajo y se acerca a saludarme, me siento muy honrada y emocionada de que hayan querido venir a hablar conmigo.

En Inglaterra ocurre de vez en cuando, aunque no constantemente. Si voy vestida de forma muy sencilla, con una gorra o ropa deportiva, muchas veces paso desapercibida. Pero cuando viajo a festivales o convenciones, especialmente en países como Alemania, ocurre mucho más a menudo.

Me parece algo precioso que la gente se tome la molestia de venir a verme. De alguna manera siento que es una forma de devolverles un poco de todo el cariño que ellos me han dado durante tantos años. Ellos vienen a conocerme y yo tengo la oportunidad de agradecerles personalmente su apoyo.

Todavía hoy me sorprende que, a mi edad, siga pudiendo trabajar y venir a lugares como B-Retina, aquí en Barcelona.

 

El viaje fantástico de Simbad (1973)
El viaje fantástico de Simbad (1973)

 

Eres recordada sobre todo por tus dos películas para la Hammer, «Captain Kronos: Vampire Hunter» y «Drácula 73». ¿Cómo fue trabajar para la Hammer? ¿Es cierto que fuiste la única actriz con un contrato con el estudio?

Sí, tuve un contrato con la Hammer y rodé dos películas para el estudio: «Captain Kronos: Vampire Hunter» y «Drácula 73». Fue una experiencia maravillosa. Cada una de ellas se rodó aproximadamente en cuatro semanas.

Siempre me confundo un poco con el orden, pero creo que «Captain Kronos» fue la primera que rodé. Aunque se filmó antes, tardó bastante más en estrenarse, así que durante mucho tiempo hubo cierta confusión con las fechas.

Creo que en la Hammer, y especialmente Sir James Carreras y Michael Carreras, pensaban que aquella película era diferente de lo que el público esperaba del estudio. No tenía la violencia ni la sangre que empezaban a imponerse en el cine de terror de aquella época. Era una propuesta más sofisticada, con una atmósfera muy especial. Mirándola hoy, creo sinceramente que estaba adelantada a su tiempo.

Gran parte de ese mérito pertenece a Brian Clemens. Hizo un trabajo extraordinario. Además, la película proponía una idea distinta del vampiro. No se alimentaba de sangre, sino de la juventud de sus víctimas, y eso la hacía muy original.

También disfruté muchísimo del rodaje porque trabajábamos casi siempre en exteriores. Utilizábamos muy poca iluminación artificial y aprovechábamos la luz natural siempre que era posible. Rodamos acercándonos al otoño, así que hacía bastante frío, pero aquello también contribuía a la atmósfera de la película.

Mi personaje era una gitana acostumbrada a vivir por su cuenta. Era una mujer libre, con un gran corazón, que acababa enamorándose del capitán Kronos, interpretado por Horst Janson, un actor maravilloso y un compañero fantástico. Con el paso de los años, «Captain Kronos» ha ido ganando reconocimiento y hoy mucha gente la considera una de las mejores películas de la Hammer.

Después llegó «Drácula 73», donde tuve la oportunidad de trabajar con Christopher Lee y Peter Cushing. Recuerdo que estaba muy nerviosa. Eran dos auténticas leyendas y yo apenas estaba empezando. Además, muchos de los actores del reparto habían estudiado interpretación, mientras que yo no tenía ninguna formación teatral.

Pero desde el primer día me hicieron sentir muy cómoda. Todo el equipo fue maravilloso. La Hammer era como una familia. Sir James Carreras y su hijo Michael dirigían el estudio con una enorme cercanía y todo funcionaba como una máquina perfectamente engrasada. Cuando llegué, ya llevaban muchos años haciendo películas juntos y se respiraba un ambiente muy especial.

A día de hoy sigo sintiéndome muy orgullosa de haber formado parte de la Hammer y de haber participado en esas dos películas. Ambas ocupan un lugar muy especial en mi corazón.

 

Drácula 73
Drácula 73

 

Comenzaste tu carrera como modelo y poco después diste el salto al cine. Sin embargo, gran parte de tu filmografía terminó ligada al terror, la fantasía y la ciencia ficción. ¿Era un tipo de cine que realmente te atraía o simplemente fueron las oportunidades que fueron apareciendo?

Es una pregunta muy interesante. La verdad es que nunca pensé en ser actriz. De pequeña era disléxica y en el colegio me costaba mucho seguir las clases. Siempre pensé que, si tenía alguna habilidad, era para el arte, así que imaginaba que acabaría dedicándome al diseño, la moda o los escaparates. Cuando terminé el colegio entré en la Escuela de Arte de Brighton.

Un sábado conocí a un estudiante de fotografía que me pidió hacerme unas fotos. Después pidió permiso a mi madre para enviar una de ellas a un concurso organizado por un periódico. En aquella época David Bailey era uno de los fotógrafos más importantes de Inglaterra y, para mi sorpresa, aquella fotografía ganó. Todavía hoy no sé muy bien cómo ocurrió. De repente me encontré siendo elegida como The Face of 1966 y mi fotografía apareció en periódicos de todo el país.

A partir de ahí empecé a trabajar como modelo para Vogue. Tenía solo dieciséis años y poco después la agencia recibió una petición del equipo de casting de la versión original de «Casino Royale». Buscaban varias chicas para aparecer como extras y así acabé en los estudios Elstree compartiendo plató con Woody Allen, Orson Welles y David Niven.

Yo no era más que una extra, pero decidí aprovechar aquella oportunidad para aprender. No tenía ninguna formación como actriz, así que observaba cómo trabajaban los actores, el director y cómo funcionaba un rodaje. Era como una esponja. Absorbía todo lo que ocurría a mi alrededor y creo que fue allí donde realmente empezó mi formación como actriz.

Después comenzaron a llegar más trabajos. Más adelante hice una campaña publicitaria para Lamb’s Navy Rum. Aquellos carteles estaban por toda Inglaterra y fueron bastante atrevidos para la época. Llevaba un traje de neopreno completamente empapado y, sin saberlo, aquella campaña terminaría cambiándome la vida.

 

La espía que me amó (1977)
La espía que me amó (1977)

 

En «El viaje fantástico de Simbad» compartías pantalla con criaturas que durante el rodaje en realidad no existían y que más tarde cobrarían vida gracias al stop motion de Ray Harryhausen. ¿Cómo preparabas ese tipo de escenas y cómo fue trabajar con él?

Me encanta esa pregunta. Fue una experiencia completamente distinta a todo lo que había hecho hasta entonces.

Además, yo ni siquiera fui la primera opción para interpretar a Mariana. Ray Harryhausen y el productor Charles H. Schneer buscaban una actriz mucho más conocida. Era una producción con un presupuesto importante y querían un nombre de mayor peso. Pero alguien sugirió que vieran material mío y, después de hacerlo, decidieron darme la oportunidad. Así conseguí el papel.

Trabajar con Ray Harryhausen fue una experiencia maravillosa. Con el tiempo llegamos a ser muy buenos amigos y sigo teniendo una relación muy cercana con su hija, Vanessa. Para mí, Ray fue un auténtico genio, el padre del stop motion. Había heredado muchas cosas de Willis O’Brien, pero desarrolló un estilo completamente propio.

Primero rodábamos toda la acción real. Filmamos gran parte de la película en España, especialmente en Mallorca y en las Cuevas de Artà. Solo cuando todo aquello estaba terminado, Ray comenzaba su trabajo. Cuando tenía que reaccionar ante una criatura inexistente, colocaba un enorme palo de madera delante de mí. En la parte superior había dibujado un gran ojo. Esa era mi única referencia. Tenía que mirar siempre hacia él y seguir todos sus movimientos. Más tarde, Ray sustituía aquel palo por la criatura mediante stop motion.

 

El viaje fantástico de Simbad (1973)
El viaje fantástico de Simbad (1973)

 

Antes de rodar nos enseñaba los storyboards para que todos supiéramos exactamente qué iba a ocurrir en la escena. Todo estaba perfectamente planificado. Yo no preparaba aquellas escenas desde un punto de vista técnico. Lo hacía de una forma mucho más emocional. Intentaba recuperar un miedo que tenía cuando era pequeña, ese temor infantil a imaginar que había una criatura escondida en la habitación durante la noche. Me aferraba a esa sensación para reaccionar ante algo que, en realidad, no estaba allí.

Después Ray pasaba cerca de un año animando todas las criaturas. La secuencia de Kali, por ejemplo, era extraordinaria. Ensayaban una y otra vez con los especialistas, simplificando los movimientos hasta que todo quedaba exactamente como Ray lo necesitaba para animar después la criatura. Todos nos dejábamos llevar por él porque sabíamos que tenía muy claro lo que estaba haciendo y creo que aprendí muchísimo simplemente observándolo. Todavía hoy sigo pensando que fue uno de los mayores genios que ha dado el cine fantástico.

 

El viaje fantástico de Simbad (1973)
El viaje fantástico de Simbad (1973)

 

En «Starcrash» pasaste de interpretar a la compañera del héroe a convertirte en la auténtica protagonista de la película. ¿Cómo recuerdas aquel rodaje y tu trabajo con Luigi Cozzi?

La verdad es que nunca pensé demasiado en eso. No me paré a pensar si Stella Star era realmente la protagonista. Simplemente interpretaba al personaje e intentaba hacerlo lo mejor posible. Fue después, cuando la gente empezó a identificarme con Stella Star, cuando realmente fui consciente de la importancia que había tenido aquel papel.

Trabajar en Italia fue una experiencia maravillosa. Teníamos un equipo fantástico y rodamos en lugares realmente espectaculares. Recuerdo especialmente el Etna. Rodamos allí de verdad. No había efectos digitales. En aquella época todo se hacía delante de la cámara. Si había fuego, era fuego. Si había sangre, era sangre. Todo era físico. También trabajamos en los estudios de Cinecittà, que eran impresionantes. Recuerdo que un día apareció Federico Fellini por el plató. Además, tuve la suerte de que me maquillara una persona que había trabajado con él y también con Sophia Loren. Para una actriz joven aquello era algo increíble.

Luigi Cozzi era un director muy apasionado. Amaba profundamente el cine, tenía una enorme cultura cinematográfica y sabía exactamente la película que quería hacer. Creo que hoy se reconoce mucho más el valor de su trabajo que en aquella época.

También me puse en muy buena forma física durante el rodaje. Hubo una semana en la que prácticamente rodé yo sola. Pasaba los días corriendo, saltando y haciendo escenas de acción. Fue agotador, pero terminé en una magnífica condición física. Incluso aprendí algunos movimientos de kárate para las escenas de lucha.

Aunque también tuve un pequeño accidente. Había una secuencia en la que tenía que pelear con unos especialistas. Ensayamos muchas veces la coreografía. Luigi me decía continuamente: «Cuando llegue el momento, no dudes. Haz exactamente lo que hemos ensayado». Yo estaba completamente metida en la escena. Uno de los especialistas vino hacia mí… y le golpeé de verdad en la nariz. Le hice sangre. Me sentí fatal. Empecé a pedirle disculpas inmediatamente porque había sido completamente involuntario. Por suerte, él se lo tomó con mucho humor y todo quedó en una simple anécdota.

Lo que sí recuerdo con muchísimo cariño es el ambiente del rodaje. Fue una experiencia muy feliz y sigo teniendo un enorme afecto tanto por Luigi Cozzi como por «Starcrash». Además, la película era un auténtico homenaje a Ray Harryhausen. Luigi admiraba profundamente su trabajo y quería rendirle tributo. Se nota en las criaturas, en el sentido de la aventura y en toda la imaginación que desprende la película. Creo que ese homenaje sigue apreciándose hoy en día.

 

Starcrash (1978)
Starcrash (1978)

 

Las películas que hiciste en los años setenta eran muy diferentes de las que llegaron después. Con el tiempo, los personajes femeninos evolucionaron mucho y el cine de terror se volvió bastante más violento. ¿Cómo viviste ese cambio?

Las cosas fueron cambiando poco a poco. En el caso de la Hammer, el cambio empezó a notarse cuando comenzaron a llegar desde Estados Unidos películas de terror mucho más duras. La Hammer tenía una larga tradición y un estilo muy propio. Era un tipo de terror más elegante, más atmosférico, pero el público empezó a demandar otro tipo de cine. Aquello supuso un reto para el estudio.

Al mismo tiempo, también fueron cambiando los personajes femeninos. Incluso en las primeras películas de James Bond las mujeres no eran simplemente un adorno. Tenían inteligencia, personalidad y participaban activamente en la historia. Con el paso de los años esos personajes fueron adquiriendo todavía más importancia y hoy existen papeles maravillosos escritos para mujeres.

Pienso en actrices como Judi Dench, que para mí fue una magnífica “M” en las películas de James Bond, o Helen Mirren. Creo que, en general, los papeles femeninos son hoy mucho mejores que hace décadas.

Aunque creo que me estoy alejando un poco de tu pregunta. (Risas)

 

The last horror film (1982)
The last horror film (1982)

 

¿Te gustó esa evolución hacia un cine mucho más explícito y violento, especialmente con la violencia ejercida sobre las mujeres?

No. No puedo decir que me gustara especialmente.

De hecho, poco después participé en «Maniac». Trabajé con Joe Spinell, con quien coincidí en varias ocasiones. Era un actor extraordinario. Muy peculiar, pero también una persona con un gran sentido del humor.

Recuerdo perfectamente el estreno de la película. Fue en Nueva York y coincidió exactamente con la liberación de los rehenes estadounidenses retenidos en Irán. Toda la ciudad estaba celebrándolo y nuestra fiesta terminó mezclándose con la celebración de aquellos ciudadanos que regresaban a casa. Fue una situación realmente surrealista.

También recuerdo la primera vez que vi la película terminada. Mi marido estaba conmigo y los dos nos quedamos bastante impresionados, porque el resultado final era mucho más duro de lo que imaginábamos al leer el guion. Pero estaba extraordinariamente bien hecho. Los efectos especiales de Tom Savini eran impresionantes y en aquella época resultaban realmente impactantes.

Creo que sin darme cuenta terminé formando parte del nacimiento de una nueva etapa dentro del cine de terror. Curiosamente, aquello también ocurrió por casualidad. Yo estaba en Nueva York porque Fangoria me había invitado. Surgió la posibilidad de participar en la película, leí el guion y acepté.

Me gustó mucho trabajar con Joe Spinell y jamás imaginé que «Maniac» acabaría convirtiéndose en una película tan influyente dentro del cine de terror.

 

Maniac (1980)
Maniac (1980)

Opina sobre lo que hemos escrito

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.