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La Nit de les Telecomunicacions i la informàtica 2025
Treinta años no son nada o lo son todo según cómo se mire. En 1995 los ordenadores tenían disquetes, los móviles eran ladrillos con antena y conectarse a Internet era toda una odisea. Primero rezabas para que nadie levantara el teléfono y pulsabas conectar mientras el módem entonaba sus cánticos satánicos y emitía el grito agónico de un fax moribundo. Si nadie interrumpía la conexión y los astros se alineaban, en unos minutos navegabas a la vertiginosa velocidad de 56 kbps. Usábamos Netscape, buscábamos en AltaVista y nos emocionábamos cuando una página cargaba en menos de un minuto.
Eran otros tiempos. Windows 95 acababa de aterrizar con la promesa de que por fin cualquiera podría usar un ordenador sin necesidad de un curso intensivo. Entre disquetes, pantallas de tubo y teléfonos Nokia indestructibles, el mundo se preparaba para un salto digital que parecía ciencia ficción.

Fue en ese contexto cuando nació La Nit de les Telecomunicacions i la Informàtica, una gala para premiar a los que en aquel momento estaban cambiando el mundo digital y que tres décadas después sigue celebrándose. Lo que empezó como un evento para pioneros de la informática y las telecomunicaciones es hoy una cita imprescindible para el sector tecnológico.
En esta edición, La Nit 2025 ha demostrado que la tecnología ha cambiado, pero el espíritu sigue intacto. Antes discutíamos acaloradamente sobre si Windows 95 era mejor que Windows 3.1. Hoy debatimos sobre si la inteligencia artificial nos quitará el trabajo o simplemente nos hará la vida más fácil.

La gala, presentada por la periodista de TV3 Raquel Sans, fue un homenaje a quienes impulsan la innovación en telecomunicaciones e informática. Entre los momentos más memorables de la noche estuvo el reconocimiento a Mike Blackman, director de ISE, como Personalidad Destacada del Año. Blackman subió al escenario con la tranquilidad de quien ya lo ha visto todo en el sector, recogió el galardón y dedicó unas palabras.

También se premió a Caterina Parals y Maria Isabel Gandia por su labor durante tres décadas garantizando conexiones rápidas y fiables para universidades y centros de investigación en Cataluña. Su contribución fue clave en la creación del CATNIX, el Punto Neutro de Internet en Cataluña.
Mientras que el Premio Alan Turing, que reconoce proyectos con compromiso social, fue para el Club de Dones Politècniques, por su trabajo en reducir la brecha de género en el sector mediante iniciativas que apoyan a las mujeres en su desarrollo profesional y visibilizan referentes femeninos.

Por cierto, este año el Premio a la Comunicación y Divulgación de las TIC fue para Mariola Dinarès, creadora del programa de radio POPAP. Y es que siete años explicando tecnología sin que nadie se duerma bien merecen un reconocimiento.

Pero más allá de los grandes discursos y las visiones de futuro, La Nit sigue siendo el lugar donde se reencuentran viejos colegas, se cierran acuerdos entre canapé y canapé, y alguien inevitablemente intenta pasar su contacto por AirDrop mientras otro sigue aferrado a las tarjetas de papel.
Treinta años después, La Nit sigue siendo el gran punto de encuentro del sector TIC. Antes celebrábamos la llegada del ADSL y ahora hablamos de computación cuántica. Lo que no cambia es nuestra capacidad de sorprendernos con lo que viene. Si en 1995 nos hubieran dicho que llevaríamos en el bolsillo un superordenador con acceso a toda la información del mundo, habríamos imaginado un futuro lleno de sabiduría. Y aquí estamos en 2025, usándolo para ver memes y discutir en redes sociales.

Entre premios, discursos y un cóctel donde se mezclaban políticos, hackers, ingenieros y algún despistado que solo vino por la comida, se respiraba la sensación de que el futuro ya está aquí.
Eso sí, el futuro puede esperar un momento. Primero que alguien me pase otra copa y una croqueta antes de que desaparezcan.








Ha dado luz a un tema increíble
Así es Jordi, tienes toda la razón: «Si en 1995 nos hubieran dicho que llevaríamos en el bolsillo un superordenador con acceso a toda la información del mundo, habríamos imaginado un futuro lleno de sabiduría. Y aquí estamos en 2025, usándolo para ver memes y discutir en redes sociales»