El terror psicológico y los objetos malditos están de vuelta en el cine de la mano del director irlandés Damian McCarthy, quien, tras su debut con la inquietante «Caveat» (2020), nos presenta ahora «Oddity», una película que combina drama y misterio con horror sobrenatural manteniendo la tensión de principio a fin.
La película, que ha pasado por festivales como el de Sitges, la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián y TerrorMolins, gira en torno a un perturbador maniquí de madera cuya presencia desencadena una serie de sucesos tan inquietantes como hipnóticos.

Sin duda, «Oddity» es una película que recomiendo por su atmósfera tensa y opresiva. Con ritmo pausado y una cuidada puesta en escena, la tensión no surge de sustos fáciles, sino de la incomodidad constante que generan los silencios, los escenarios claustrofóbicos y los secretos que se van desvelando poco a poco.
La película nos presenta a una médium ciega que, tras la trágica muerte de su hermana gemela, se presenta por sorpresa en la casa de su cuñado y su nueva pareja. Pero ella no llega sola, trae consigo un maniquí de madera de apariencia siniestra cuya enigmática presencia se convierte en el centro de los misterios que rodean la historia.
Durante el Festival de Sitges, tuve la oportunidad de sentarme a hablar con Damian McCarthy sobre los secretos detrás de «Oddity». En nuestra conversación, me contó cómo surgió la idea del maniquí, su proceso para crear atmósferas opresivas y su interés por los objetos que parecen tener vida propia. Fue una charla fascinante en la que reveló su apuesta por un terror más psicológico que efectista, buscando conectar con las emociones humanas más profundas.
En la historia hay una medium ciega que busca la verdad sobre la muerte de su hermana gemela con la ayuda de un aterrador maniquí de madera. Veo grandes similitudes con el Gólem. ¿En qué te inspiraste para crear «Oddity»?
La idea inicial al comenzar la película era introducir un pequeño muñeco diabólico. Sin embargo, ya se había recurrido mucho a esta idea con Chucky y Anabel. Entonces, decidí que el muñeco fuera más grande y que estuviera sentado en la mesa durante toda la película para que la idea fuera clara.
Precisamente, referente a lo que comentas de los muñecos, en «Oddity» aparece una tienda de curiosidades y la película en sí misma parece una colección de rarezas. Incluso vemos el conejo con tambor de tu otra película «Caveat». ¿Incluirás algún muñeco o figura peculiar en tu próximo proyecto?
No voy a hacer ninguna secuela de esta película, pero es cierto que en mis películas me gusta que aparezcan objetos raros de fondo. Así que, seguramente, en mi próxima película habrá algún muñeco encantado o algún objeto extraño.
En esta película, en un momento dado, aparece como guiño el conejo, ¿verdad? ¿O lo he soñado?
Jejeje, lo hizo la misma artista que hizo el conejo, pero con más pelo.
No es el mismo entonces.
No, pero ella sabe cómo crear objetos que parezcan antiguos y que den miedo. Es su primo. (risas)

Mira, esto me lleva a otro tema, ¿todos los efectos especiales son artesanales, es decir, efectos prácticos como stop motion, animatrónics y maquillaje? ¿También utilizas efectos generados por ordenador?
No, todo, todo en cámara.
Durante el rodaje, ¿hubo alguna escena particularmente desafiante que digas «guau, como me costó hacer esta escena en concreto» o que te haya importado más por cómo resolverla?
Mmmm, no sé. En «Caveat», mi primera película, todo fue desafiante. En esta no ha sido fácil, pero lo siento, no sé…
¿En «Caveat» sí?
Sí, claro. En «Caveat» tuvimos un presupuesto muy bajo y tuvimos que pedir muchos favores. Tuvimos que construir todo, y por ejemplo, el conejo se rompía cada día. Entonces, esperabas que el conejo funcionara con las dos patas y solo le funcionaba una, así que tenías que arreglarlo, un poco como en «Tiburón». (risas)
Ahora que caigo, en «Oddity», una escena difícil sería cuando cobra vida el muñeco de madera, porque lo hacía un doble, una persona real disfrazada, y no podía ver nada. Teníamos que guiarle para que no chocara contra las paredes y no se cayera. Entonces, cuando estábamos rodando, decíamos «acción, paso, paso, cortamos, acción, paso, paso, cortamos». Pero aún así, todo fue bien.

La película destaca por su enfoque original, su iluminación y su atmósfera inquietante. Es una atmósfera muy lúgubre, muy opresiva… ¿Tenías desde un principio esta idea en mente o fue improvisado?
Es una pregunta difícil, pero en primer lugar, cuando escribo el guión, ya tengo la esperanza de haber escrito algo que se perciba como claustrofóbico, como apretado. Y también está toda la preparación en el storyboard. Comenzamos con blanco, con luz, y poco a poco nos vamos reduciendo hasta los actores. Llega la noche, llegan las sombras, llega la oscuridad… Entonces tengo la esperanza de que el trabajo de todas las personas involucradas en la película ayude a crear esta atmósfera.
Tengo curiosidad sobre el tema actoral. En la parte del manicomio, hubo un momento en que me vi reflejado y pensé: «pero si estoy yo ahí». Me refiero al personaje al que damos por culpable al principio. Mi pregunta es: ¿buscabas un físico concreto? ¿Tenías en mente cómo sería cada uno de los personajes desde el principio?
Ahhh, ooooh, jajaja, pues sí, sí.
Vamos a poner el ejemplo de Tadhg Murphy. Tenía que hacer un casting de alguien que diera miedo. En realidad, al actor le falta un ojo en la vida real. Esto no es ningún efecto especial, le falta un ojo. Entonces, tomas esos aspectos que podrías decir: «vamos a juzgar a una persona por su aspecto». Pero, ¿y si después cogemos a esa persona y la convertimos en el héroe de la película?
Y en el caso de Ted, por ejemplo, que es el médico, es una persona que se ve limpia y ordenada. ¿Qué pasa si hacemos que sea el malo de la película? Entonces, en primer lugar, está encontrar una persona que tenga talento como actor, pero después, con el estilismo, la peluquería, los efectos con el pelo, el maquillaje, e intentar crear el contrario de lo que podría parecer.

¿En esta película hay algún mensaje que querías transmitir, alguna idea concreta que querías expresar?
En primer lugar, es una película de miedo, pero también debe ser entretenida. No me gusta abusar de la violencia en mis películas. No quiero generar asco en la gente, sino crear historias que entretengan al público. En cuanto al mensaje, la verdad es que no tengo claro si hay un tema detrás, pero he oído que alguien mencionó que es como una película sobre una ruptura.
Es la historia de un hombre que quiere dejar a su mujer, pero no se atreve a tener esa conversación tan difícil. A lo largo de la trama, va muriendo gente, incluido él, por intentar evitar esa conversación. Así que, espero que cada persona que salga reciba su propio mensaje.
Por lo que acabas de decir, interpreto que el gore no te gusta demasiado, es decir, la sangre a lo bestia… En esta película no abunda. ¿Te gusta el cine extremo?
Sí, me gusta verlo. De hecho, mi película favorita es «La cosa» de John Carpenter, pero la verdad es que prefiero el suspense, la comedia oscura, la comedia negra. Yo prefiero el miedo a la violencia.

¿Cuáles son tus influencias a la hora de grabar?
La verdad es que un poco de todas partes. Está Hideo Nakata con «The Ring». Hay un poco de esa película en todo lo que hago, y en general, encuentro inspiración en todas partes.
¿Tienes algún proyecto futuro en mente? ¿Se puede saber algo?
Sí, la verdad es que sí. Siempre estoy escribiendo, me paso todo el rato escribiendo y actualmente tengo tres guiones. Uno de ellos espero que podamos empezar a principios del año que viene, y también es una película de miedo. Está rodada en el suroeste de Irlanda, igual que las dos películas que ya he hecho, y espero que a principios del año que viene, si todo va bien, ya la tengamos preparada.







